Así lo había pedido, arrasador, intenso, decidido... la verdad es que estaba cansada de los tibios, de los indecisos, de los que buscaban la comodidad de la sola compañía sin una miserable miga de pasión, para eso había tenido suficientes compañeros ausentes, entes solitarios que abrazan con la emoción de una tortuga y así como un día estan, al otro desaparecen sin siquiera dejar un rastro para extrañar.
Claramente tampoco quería más de los oscilantes, siempre terminé mareada de hamacarme con vaivenes emocionales ajenos, que un día sí, que un día no... definitivamente NO es el tipo de incertidumbre que tengo ganas de soportar.
Obligada siempre a someter MIS deseos a la danza de un caprichoso péndulo que no es mío.
Hoy me descubrí sin más paciencia para medias tintas.