Siempre hay mas abismos de los q uno cree. O es el mismo que cambia de forma. Todo el tiempo esta creando una nueva manera de hacernos caer. Muchas veces no logramos escapar de el, nos envuelve, nos mastica, y nos escupe a lo mas hondo del foso. Lo curioso es q siempre hay alguien q quiere compartir nuestro abismo. Y en muchos casos lo unico que hace es estorbar para encontrar el propio camino que se busca. Hay abismos para una sola persona, no aceptan compañia mas que nuestra propia soledad.
No iluminen el camino... que muchas veces la luz molesta, cuando se quiere caminar con los ojos cerrados.
utorak, 30. rujna 2008.
utorak, 23. rujna 2008.
desvariando
Me gusta escuchar Oasis mientras me fumo 10 cigarrillos y giro en la silla como lo hacia de niña blanca y traidora..
Siempre me invaden esas nostalgias (generalmente sucede de madrugada)
Esa música tranquila me empuja hacia atrás. .
Hubiese querido que el tiempo se detenga justo en ese momento para que el nuevo amanecer no sea descolorido como anunciaba esa vieja canción que tanto tarareo.
Pensé que luego habría más tiempo para pensar, así que me quede con las imágenes panorámicas desde esa silla, sin decir aquello que sentia.
Siempre me invaden esas nostalgias (generalmente sucede de madrugada)
Esa música tranquila me empuja hacia atrás. .
Hubiese querido que el tiempo se detenga justo en ese momento para que el nuevo amanecer no sea descolorido como anunciaba esa vieja canción que tanto tarareo.
Pensé que luego habría más tiempo para pensar, así que me quede con las imágenes panorámicas desde esa silla, sin decir aquello que sentia.
ponedjeljak, 15. rujna 2008.
Next train
Todo se empieza a perder... dijo eso y bajo su cabeza, podía presentir que todo lo que tocaba lo rompía, tenia miedo a la gente, a conocer personas, a destruirlas, a que desaparezcan y cuando realmente se sentía un corcel corriendo por los campos, con fuerza, con soltura y ligereza, en ese instante, todo se empezaba a perder, y a pesar de que él no quería que se pierda, se perdía, de pronto era un corcel entrando a un bosque, al paso, ya sin fuerzas para galopar, y los árboles altos, en círculos y mirar para arriba y ver apenas un pedazo de cielo, y no entender que hacer ahí, perdido en un bosque, así se sentía el cuando salía de su habitación, y el encierro, ese encierro que tanto miedo le daba, era su única compañía y explicarle a todos que estaba mal, y no querer que lo ayuden.
srijeda, 10. rujna 2008.
stand ?
A veces se acuerda y a veces se olvida
no se va a poner en tus zapatos,
porque quererla es un trabajo bastante malo.
No es hermosa, pero donde va pasan cosas..
está un poco apurada, pero va despacio,
está peor de lo que en realidad piensa
pero tiene planes, que no te va a contar.
no se va a poner en tus zapatos,
porque quererla es un trabajo bastante malo.
No es hermosa, pero donde va pasan cosas..
está un poco apurada, pero va despacio,
está peor de lo que en realidad piensa
pero tiene planes, que no te va a contar.
petak, 5. rujna 2008.
megalomaniac
—¿Vamos a nadar? —le pregunté.
—¿Qué? —dijo revoleando los ojos para todos lados.
—Vamos a nadar, a la pileta, al agua.
Estábamos sentados en el borde de la pileta, metiendo los pies, mojándonos los dedos —por cierto, sus dedos fueron los dedos más lindos que vi.Tuvimos una charla antes, tomamos unos mates y jodimos como joden todos. Y ella me dijo entre chistes y chistes.
—¡Mirá si nos ahogamos! Acá no hay guardavidas. —y sonrió tímidamente.
Su picardía me contagió su risa y sonreí, con una mirada picara. Mis ojos brillaban y le dije así, sin más:
—¿Serías capaz de ahogarte conmigo?
—Sí —me dijo entre risas.
— Ok, vamos al agua, ahoguémonos. —respondí haciéndome el valiente.
—Yo te lo decía en joda, ¿en serio me lo decís? —preguntó ella sorprendida.
—Si, en serio. Vamos, dale. —y la tomé de la mano.
Me levanté y la ayudé a levantarse, así se ponía de pie junto a mí y saltábamos los dos al mismo tiempo. Sentí un frío en esos segundos en que la sostuve para que se levante… no sé, esos cinco o seis segundos fueron eternos, hermosos.
—¿Viste que fría tengo la mano? —dijo ella.
—Sí, al igual que yo —le dije acariciando sus dedos.
Es muy hermosa y no me canso de mirarla —tampoco puedo evitarlo— mientras se sube la pollera, una manía que me hace amarla más. Siempre se arregla, tan femenina, tan pulcra, es un ángel, luce hermosa, pero siempre se arregla. Si no se acomoda la pollera, es el pantalón, la remera, el corpiño, siempre tiene algo que acomodarse. Y ese ritual me hacía contemplarla con el corazón y constantemente me decía:
— ¿Qué tengo?
—Nada —respondía hechizado.
—Me pones nerviosa cuando me miras así.
Miraba para otro lado y al segundo la volvía a mirar.
—¿Por qué siempre te acomodas la ropa? —no pude con mi genio y le pregunté.
—¡Que se yo! —respondió.
—Como vos me miras, bueno, yo me acomodo la ropa. —dijo mientras terminaba de acomodarse el flequillo.
—Bueno —fue todo lo que le dije y comenzamos a reírnos. Es que tenia cada reacción, cada respuesta, tan inteligente…¡única!
Y ya a punto de saltar a la pileta, a punto de tirarnos, gritó:
—¡Pará!
Me freno justo. Indignado le pregunté:
—¿Qué pasa?
—Nada ¿En serio te querés ahogar? —preguntó con su voz de nena, tan dulce, que me hizo retrucarle:
— ¿Vos creés en el amor eterno?
Su respuesta, ya la sabía y era obvia:
—No.
Y ahí saltamos a la pileta. Creo que ella me entendió, entendió que ahora nadie sería capaz de romper nuestro amor. Ahora el amor pasaría a ser eterno, ahora estaríamos unidos en la eternidad.
Mientras sentía como el agua inflaba mis pulmones, mientras apretaba fuerte su mano, mientras se iba oscureciendo todo, mientras ella me besaba, así nos fuimos.
—¿Qué? —dijo revoleando los ojos para todos lados.
—Vamos a nadar, a la pileta, al agua.
Estábamos sentados en el borde de la pileta, metiendo los pies, mojándonos los dedos —por cierto, sus dedos fueron los dedos más lindos que vi.Tuvimos una charla antes, tomamos unos mates y jodimos como joden todos. Y ella me dijo entre chistes y chistes.
—¡Mirá si nos ahogamos! Acá no hay guardavidas. —y sonrió tímidamente.
Su picardía me contagió su risa y sonreí, con una mirada picara. Mis ojos brillaban y le dije así, sin más:
—¿Serías capaz de ahogarte conmigo?
—Sí —me dijo entre risas.
— Ok, vamos al agua, ahoguémonos. —respondí haciéndome el valiente.
—Yo te lo decía en joda, ¿en serio me lo decís? —preguntó ella sorprendida.
—Si, en serio. Vamos, dale. —y la tomé de la mano.
Me levanté y la ayudé a levantarse, así se ponía de pie junto a mí y saltábamos los dos al mismo tiempo. Sentí un frío en esos segundos en que la sostuve para que se levante… no sé, esos cinco o seis segundos fueron eternos, hermosos.
—¿Viste que fría tengo la mano? —dijo ella.
—Sí, al igual que yo —le dije acariciando sus dedos.
Es muy hermosa y no me canso de mirarla —tampoco puedo evitarlo— mientras se sube la pollera, una manía que me hace amarla más. Siempre se arregla, tan femenina, tan pulcra, es un ángel, luce hermosa, pero siempre se arregla. Si no se acomoda la pollera, es el pantalón, la remera, el corpiño, siempre tiene algo que acomodarse. Y ese ritual me hacía contemplarla con el corazón y constantemente me decía:
— ¿Qué tengo?
—Nada —respondía hechizado.
—Me pones nerviosa cuando me miras así.
Miraba para otro lado y al segundo la volvía a mirar.
—¿Por qué siempre te acomodas la ropa? —no pude con mi genio y le pregunté.
—¡Que se yo! —respondió.
—Como vos me miras, bueno, yo me acomodo la ropa. —dijo mientras terminaba de acomodarse el flequillo.
—Bueno —fue todo lo que le dije y comenzamos a reírnos. Es que tenia cada reacción, cada respuesta, tan inteligente…¡única!
Y ya a punto de saltar a la pileta, a punto de tirarnos, gritó:
—¡Pará!
Me freno justo. Indignado le pregunté:
—¿Qué pasa?
—Nada ¿En serio te querés ahogar? —preguntó con su voz de nena, tan dulce, que me hizo retrucarle:
— ¿Vos creés en el amor eterno?
Su respuesta, ya la sabía y era obvia:
—No.
Y ahí saltamos a la pileta. Creo que ella me entendió, entendió que ahora nadie sería capaz de romper nuestro amor. Ahora el amor pasaría a ser eterno, ahora estaríamos unidos en la eternidad.
Mientras sentía como el agua inflaba mis pulmones, mientras apretaba fuerte su mano, mientras se iba oscureciendo todo, mientras ella me besaba, así nos fuimos.
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