Aquella otra persona mantenía la vista continuamente hacia adelante, sólo le dirigía la mirada durante las confesiones más profundas cuando la sinceridad invadía. No era la primera vez que esto sucedía. Ella había vomitado sus miedos miles de veces, él había llorado muchas más.
Comenzó a sentirse una basura, nuevamente.
sabe que su horrible don es herir a la gente que quiere
sabe que va a morir sola y finge que no le importa ,
no le caen lágrimas, es un llanto eterno e interno.